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6 claves para entender el conflicto entre las dos Coreas

21 de agosto de 2015 07:20 PM
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Después de otra guerra de palabras y de un intercambio de disparos a lo largo de la frontera más fortificada del mundo, las dos Coreas parecen estar en curso de colisión.

Corea del Sur está enfadada con las provocaciones de su impredecible vecino, mientras que Kim Jong Un ha colocado a sus fuerzas de primera línea en pie de guerra. ¿Pero acaso no hemos visto esto antes?

El jueves, los dos lados intercambiaron fuego de artillería sobre la zona desmilitarizada… aunque no se registraron víctimas de ningún lado.

Pionyang no ha explicado su parte en el incidente, pero un comunicado de la agencia de noticias estatal KCNA de la semana pasada acusó a Corea del Sur de cometer una “provocación militar”.

Sin embargo, después de que dos soldados quedaran gravemente heridos a principios de este mes, Seúl ha acusado al Norte de haber colocado minas terrestres deliberadamente en el paso de sus patrullas en la zona desmilitarizada. Corea del Norte ha negado la acusación.

Y por si fuera poco, un ejercicio militar masivo en el que participan Corea del Sur, Estados Unidos y una serie de otros aliados está en marcha, lo que Corea del Norte dice que ve como un preludio a una invasión. Ha amenazado con tomar represalias contra Estados Unidos “con una fuerza tremenda”.

Según el Ejército estadounidense, el propósito del ejercicio multinacional –llamado Ulchi Freedom Guardian– es “para mejorar… la disposición, proteger a la región y mantener la estabilidad en la península coreana”.

Las tensiones entre los dos vecinos –quienes técnicamente todavía están en guerra– tienen sus altibajos. A principios de este año, un ejercicio anual entre las fuerzas de Corea del Sur y Estados Unidos, con la participación de miles de tropas y equipo militar de última generación, no recibió muy buena acogida de parte de Corea del Norte. Se dispararon dos misiles balísticos de corto alcance en el mar del Este, también conocido como el mar de Japón, después de criticar ferozmente los ejercicios como “peligrosos ejercicios de guerra nuclear para invadir la RPDC”.

Según la KCNA, a continuación, el líder Kim Jong hizo un llamado para estar completamente preparados para el combate y supervisó las instalaciones militares.

“Los norcoreanos, paranoicos a su manera, siempre han tenido esta preocupación: ‘si se va a dar una invasión, este sería el momento'”, dijo Philip Yun, director ejecutivo de Ploughshares Fund, un grupo que aboga por el desarme nuclear. “Pero no es esa la intención de la parte estadounidense-surcoreana”.

En esta ocasión, Corea del Norte parecía disparar a los altavoces que el Sur había levantado a lo largo de la zona desmilitarizada haciendo retumbar propaganda tras el incidente de las minas terrestres, lo que provocó una represalia de las fuerzas de Corea del Sur. Pionyang había amenazado anteriormente con hacer estallar los altavoces y advirtió sobre “ataques indiscriminados”.

“Corea del Norte es especialmente sensible en cuanto a la propaganda de parte de Corea del Sur”, explicó KJ Kwon, el productor de CNN en Seúl. “Ellos incluso han disparado contra los globos que llevan folletos que critican Pionyang y que los activistas han hecho flotar a través de la frontera”.

Es improbable… Corea del Norte suele responder a las “provocaciones”, tales como ejercicios militares con la furiosa retórica y talvez una prueba de armas. Los mensajes de muerte inminente y el lanzamiento de cohetes de corto alcance o misiles en el mar tienden a convertirse en rutina a medida que los ejercicios militares se acercan. “Su respuesta es cuidadosamente calculada a fin de transmitir un mensaje en particular”, dijo Kwon.

Y ese mensaje no siempre está destinado a sus enemigos en el extranjero.

Según Yun de Ploughshares Fund, apelar a la amenaza de parte de Estados Unidos ayuda a los esfuerzos de propaganda del liderazgo norcoreano a fin de controlar la población de la aislada nación.

Por ahora, es poco probable que el Norte lleve las cosas más lejos. “Según los analistas en Corea del Sur, ellos podrían mover un número masivo de tropas más cerca de la frontera y luego retirarse, tan solo como una provocación”, dijo Kwon.

Predecir el próximo movimiento del hermético régimen norcoreano es, notoriamente, un juego muy difícil. Aunque las tensiones puede que no alcancen los niveles del 2013 cuando las pruebas de misiles de largo alcance y su tercera prueba nuclear le ganó sanciones más duras de parte de las Naciones Unidas. Pionyang respondió con el aumento de sus amenazas de una guerra nuclear contra Corea del Sur y Estados Unidos.

Un sitio web del gobierno de Corea del Norte, incluso subió un video a YouTube que muestra un imaginario ataque con misiles contra Washington.

La decisión de Estados Unidos de volar sobre la región sigilosos bombarderos B-2, los cuales son capaces de transportar armas nucleares, solo sirvió para antagonizar aún más a Corea del Norte en medio de los ejercicios militares anuales.

“Esa fue una muy mala escalada de las tensiones en la península coreana”, comentó Tong Kim, un profesor visitante en el U.S.-Korea Institute que forma parte de la Universidad Johns Hopkins, acerca de la época.

Pero la decisión de Pionyang de llevar a cabo el lanzamiento de cohetes y la prueba nuclear probablemente fue programada de manera cuidadosa, según Yun, quien formó parte de los equipos de Estados Unidos que negociaron con Corea del Norte bajo el expresidente Bill Clinton.

“Ellos lo planifican todo. En su mayor parte, ellos no hacen las cosas de improviso”, dijo de los norcoreanos. “Si van a hacer algo muy provocador, ellos tienen un extenso árbol de decisiones en el que trazan muchas opciones”.

Las medidas parecían estar dirigidas a potenciar la tecnología de Corea del Norte y a hacer que Kim, todavía un líder relativamente nuevo, se viera fuerte en el interior del país, dijo Yun. También coincidieron con las transiciones políticas en Corea del Sur, China y Japón.

Kim Jong Un es “similar en acción, pero más fuerte en la retórica” que su padre, dijo Tong Kim. “Con la excepción de que, bajo Kim Jong Un, Corea del Norte tiene armas nuevas y más formidables”.

Algunas de las técnicas que se han visto bajo Kim, ciertamente traen a memoria aquellas que fueron empleadas durante el gobierno de su padre.

Durante las tensiones a principios del 2013, Corea del Norte declaró que el Acuerdo de Armisticio que puso fin a la Guerra de Corea en 1953 ya no era válido.

El anuncio sonaba inquietante, pero Corea del Norte ya había dicho en el 2009 que sus fuerzas armadas ya no estaban obligadas por el armisticio porque Corea del Sur se unía a un plan de lucha contra la proliferación liderada por Estados Unidos.

En el 2013, el Norte también trató de usar el tratamiento del silencio, al cortar una línea telefónica militar de acceso directo con el Sur. Eso fue similar a un enfoque que había adoptado en el 2009, cuando dejó de responder a las llamadas después de que los ejercicios militares comenzaron.

Sin embargo, durante los 14 años de gobierno de Kim Jong Il, Estados Unidos y Corea del Sur “tenían un historial de lo que Corea del Norte iba a hacer y un sentido de qué esperar”, dijo Yun. “Kim Jong Un era nuevo, tú no sabías hasta dónde llegaría, lo cual se sumaba a la incertidumbre”.

Después de la derrota del Japón en la Segunda Guerra Mundial, Corea se convirtió en una nación dividida, el Sur capitalista apoyado por Estados Unidos y sus aliados occidentales, y el Norte comunista, un aliado de la Unión Soviética.

Las tensiones de la Guerra Fría desencadenaron la guerra en 1950, devastando la península y llevándose la vida de al menos dos millones de personas. La lucha terminó con una tregua, no un tratado, y fue poco lo que se solucionó.

Además de las escaramuzas fronterizas, otros incidentes también han demostrado ser provocativos. En 1968, Corea del Norte envió comandos en un intento fallido de asesinar al presidente de Corea del Sur.

En 1983, un atentado vinculado a Pionyang mató a 17 altos funcionarios de Corea del Sur en una visita a Birmania.

En 1987, el Norte fue acusado de bombardear un avión de Corea del Sur.

Y en el 2009, Seúl dijo que un torpedo norcoreano envió al buque de guerra Cheonan al fondo del mar Amarillo frente a la isla de Baengnyeong, controlada por Corea del Sur. En el hundimiento, también en la zona fronteriza, murieron 46 marineros surcoreanos.

Fuente: latribuna.hn

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