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Análisis: Entre la violación y la muerte

1 de noviembre de 2017 03:29 PM
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La pena de muerte consiste en provocar el fallecimiento a un condenado por parte del Estado, como castigo por un delito. Para la Amnistía Internacional(AI); un movimiento global cuyo fin es culminar con los abusos en contra los derechos humanos, este hecho vulnera dos derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho a no sufrir tortura. Ambos están protegidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada en 1948 por las Naciones Unidas. Sin embargo, sigue siendo una realidad en muchos países.

Los países que más hacen uso de este tipo castigo son China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán. China, es el país en donde más muertes se ejecutan por medio de esta ley, según la ONG, este país ejecuta a más de 1000 personas al año. Irán, es el segundo país que encabeza casos de muerte por medio de esta ley, incluyendo ahorcamientos públicos, además de ser el único país en donde se aplica la misma pena a menores de edad.

En el 2016, fueron ejecutadas 1032 personas. Además, se tuvo constancia que 1 de cada 8 de los países del mundo habían llevado acabo ejecuciones, es decir, aproximadamente 23 países. Durante el mismo año, dos países —Benín y Nauru— abolieron la pena de muerte en la ley para todos los delitos. Este año, Mongolia hizo por fin efectiva su abolición. En total, 105 países la han abolido, la mayoría de los del mundo. Sólo 64 países eran totalmente abolicionistas en 1997.

A propósito del hashtag #Perúpaisdevioladores ¿Perú debería aplicar la pena de muerte a raíz de los últimos casos de violación?

Todo un país entero esta consternado ante los trágicos casos de violación sucedidos. Ni siquiera un acontecimiento cívico como es el Censo; realizado cada 10 años para tener una fotografía de la realidad peruana, se libró de mostrarnos lo mal que estamos como sociedad. Donde un sujeto violó sexualmente a una empadronadora. ¿Pueden creerlo? Ninguna mujer se merece un acto tan bajo. Muchas voces se han levantado exigiendo que el Estado proteja a la sociedad a través de la aplicación de la pena de muerte. Este caso y otros –como el del padre que violentó a su propia hija de dos meses de nacida en Huaraz– nos habla de la frialdad y atrocidad con la que están actuando estos psicópatas.

En todo el mundo son 19 los países que castigan con pena de muerte a los sentenciados por violación sexual. La mayoría de ellos son naciones pertenecientes a África y Asia. Sin embargo, no están fácil optar por la pena de muerte para la solución de los hechos mencionados. Para que se instaure en Perú, este tendría que renunciar al Pacto de San José de Costa Rica, el cual impide a los países extender este castigo a delitos que no estuvieran ya contemplados con anterioridad en sus territorios. Además, solo está contemplada la pena de muerte en nuestro país por traición a la patria.

Entonces, ¿Qué deberíamos hacer? Estamos ante una realidad nacional. No solo el fútbol debe ser digno de nuestro orgullo sino también nuestros actos. La violencia no se soluciona con más violencia. La AI está tras sus objetivos de manera firme, por eso, es impensable la opción de la pena de muerte. Debemos ser parte del cambio. La justicia no puede rebajarse al mismo nivel de los malhechores y mucho menos, puede estar obligada a cometer los delitos que ella misma prohíbe por inhumanos. El mejor castigo es privar de la libertad a ese tipo de personas, queramos o no, son peruanos igual que nosotros. Debemos recordar que existe la cadena perpetua –desde el 2004– para violadores de niños menores de siete años y también para aquellos que abusan y den muerte a un menor. Si esta medida no ha disuadido a los violadores, ¿piensan que lo hará la pena de muerte?

Fuente: puntoycoma.pe

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