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Lionel Messi: Aquí estoy yo

24 de abril de 2017 11:51 AM
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Esos segundos sagrados que parecían tener el copyright del Real Madrid los termina traicionando para que el Barcelona se convierta en tendencia, para que #LionelMessi sea el hashtag de moda, para que nadie dude que en esta época de mortales, él es un semidios.

La última jugada siempre es merengue, pero en este derbi de locura, en este partido bipolar, la sensatez estuvo ausente. Después de que Sergio Ramos se fuera expulsado, pero James se convirtiera en el héroe con el gol que teñía la Liga Española de blanco, el Real Madrid se dejó ir, se puso en piloto automático.

Entonces, Sergi Roberto corrió como si lo persiguieran leones hambrientos, Gomes cede a Jordi Alba que saca al centro atrás para que Messi haga el milagro. Tiro a un lado, Navas no llega y el grito de gol retumba en el silencio de las tribunas. Lio muestra la camiseta, enseña el ‘10’. Estoy aquí parece decir 500 veces Messi pero nunca tanto como ayer. 500 veces que Lionel marca con el Barza, pero nunca tan importante como ahora, cuando se volvía a hablar del final de una época dorada, de jugadores cuestionados, de rendimientos minimizados. Ahí apareció para silenciar a todos.

Porque ahora el Barcelona toma por asalto el primer lugar, aunque sea por diferencia de goles, mientras el Real Madrid tenga la esperanza de ganar su partido pendiente (ante el Celta) para mantenerse arriba. Pero durante esos 90 minutos de historia trepidante, una montaña rusa de emociones era contenida muchas veces por las actuaciones descomunales de Keylor Navas y André Ter Stegen.

Pero Casemiro (28’) aprovechó un rebote en el poste de un tiro de Sergio Ramos para solo empujar el balón y abrir el marcador en el primer error de la zaga del Barcelona. Sin embargo, os catalanes respondieron rápido del golpe tras una combinación colectiva que termina en los pies de Messi (32’), que engancha a Carvajal y define con clase a un lado.

En el complemento, los arqueros se hicieron más importantes en cada intervención, pero ni Navas ni Superman podían llegar al remate de Iván Rakitic (72’), un zurdazo potente al ángulo. Cinco minutos después, expulsaron a Sergio Ramos y el derbi parecía definido pero con el Real Madrid nunca se pueden confiar. Con 10 jugadores, Zidane mandó a James Rodríguez (85’) para buscar el gol que llegó de sus pies, tras una distracción de los catalanes en defensa.

La Liga era merengue hasta que apareció Sergi Roberto y Messi, el único con la capacidad de silenciar todo un estadio, de apagar la música en plena fiesta, de mostrar su camiseta en la casa del rival. 500 veces Lionel pero nunca tan importante como ahora. Omnipresente.

Fuente: larepublica.pe

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