La amistad

11 de febrero de 2015 06:30 AM

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La estrella / Creo que la amistad es la relación humana más genuina que somos capaces de tener. Ser comprendido y apreciado por lo que uno es, es una experiencia vital en la vida.

A lo largo de la vida, disfrutamos de la compañía de diferentes tipos de amigos. Los amigos de nuestra niñez a quienes apenas recordamos, los amigos de la escuela primaria, el"mejor amigo? durante la adolescencia, amigos que hacemos en el trabajo, amigos con los cuales compartimos buenos momentos, compañeros de tragos. A medida que nos hacemos mayores, un amigo con el cual compartimos una taza de té y una conversación.

En cualquier etapa de la vida, con cualquier tipo de amistad, ésta es una conexión pura entre dos personas, un vínculo de sinceridad compartida que no está afectada por cálculos de pérdida o ganancia.

En las amistades de la niñez, ninguno de los niños tiene suficiente madurez como para apreciar profundamente a otra persona. Sin embargo, durante la adolescencia, tener un amigo, creer en él y tratar de corresponder a su confianza y las promesas hechas, es realmente nuestra primera experiencia de retarnos a nosotros mismos y atesorar a otras personas.

Siento que para las mujeres es especialmente importante no alejarse de sus amistades cercanas cuando se casan, o cuando ocurren cambios importantes en sus vidas. Con el transcurrir de los años, sus padres pueden morir, usted a lo mejor se separa de su pareja o puede que éste también muera. Este es el inevitable ritmo de la vida. Los hijos se independizan y abandonan el nido. En el transcurso de la vida, la sensación de soledad de una mujer puede aumentar.

Así que pienso que la clave para llevar una vida plena, es tener aunque sea un auténtico amigo con el cual uno pueda hablar de cualquier cosa. Si nos armamos de coraje, abrimos nuestros corazones e iniciamos conversaciones genuinas con otras personas, pueden nacer amistades nuevas e inesperadas.

Podemos llorar por el dolor de un amigo y regocijarnos con su felicidad, y es éste compartir de emociones lo que nos abre al mundo y a otras personas. La base de la amistad es tener la generosidad de espíritu para respetar a aquellos cuyo carácter y personalidad difieran de los nuestros.

Si usted es sincero en sus relaciones con otros, tarde o temprano, de manera natural, se hallará rodeado de buenos amigos. Las personas que no tienen miedo de ser ellas mismas logran buenas amistades llenas de confianza. La verdadera amistad conecta a individuos que tienen confianza en sí mismos y que comparten un vínculo común.

La amistad debería ser más que sentir agrado hacia alguien porque pasa mucho tiempo con nosotros o porque nos presta dinero o porque es amable con nosotros. La verdadera amistad implica un compromiso verdadero y requiere, por nuestra parte, que velemos y cuidemos a otra persona, aunque esto a veces sea a costa de nuestro propio bienestar.

Es fácil encontrar malos amigos que reforzarán nuestras debilidades. Por el contrario, un amigo verdaderamente bueno es difícil de encontrar. Un amigo de verdad nos dice con frecuencia las cosas que no queremos oír, las cuales necesitamos para seguir adelante y crecer plenamente como seres humanos.

Un solo amigo verdadero puede enriquecer nuestras vidas el doble o triple. Una persona con un amigo así, nunca perderá el camino.

*EL AUTOR ES PRESIDENTE DE LA SOKA GAKKAI INTERNACIONAL, ORGANIZACIÓN PARA LA CREACIÓN DE VALORES QUE PROMUEVE LA PAZ, CULTURA Y EDUCACIÓN EN 192 PAÍSES Y REGIONES DEL MUNDO. ES FILÓSOFO, ESCRITOR, HUMANISTA, PROMOTOR DE LA PAZ, FUNDADOR DE DIVERSAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y CULTURALES.

Fuente: entornointeligente.com

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