En la escasez

11 de febrero de 2015 06:30 AM

3 0

Excelsior / El aburrimiento es lo que queda de los pensamientos cuando las pasiones son eliminadas de ellos.

Sorprendente el vacío en el que viven aquellos que consideraran a la rutina y a la monotonía como un aspecto negativo del vivir, del tener, del ser, del sentir… y más sorprendente aún, considerar que, a causa de la monotonía y la rutina, se sufre de aburrimiento, o viceversa, que para el caso no deja de ser igualmente sorprendente.

Se lo digo… porque si la monotonía es la falta de variedad de cualquier cosa, y la rutina, la costumbre inveterada de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas, es muy posible que se acepte el aburrimiento así sin más, como mera consecuencia lógica. Hay quien no puede ver más allá de lo que existe y de lo que es, por las decisiones que ha tomado para llegar hasta ahí, porque si algo es innegable, es que cada quien por alguna razón y en algún momento, elige sus rutinas, sus monotonías y sus aburrimientos.

Como siempre se olvida, se olvidan las razones y los momentos por los cuales uno eligió eso y no otra cosa, también se olvida, que ha sido uno y nadie más quien le ha ido minimizando el valor y la importancia a sus decisiones. Resulta imperativo, saber valorar las propias elecciones, y no caer en el olvido del compromiso que conllevan esas elecciones.

Hay rutinas y monotonías maravillosas en la vida, como es la salud, el amor, la familia, el trabajo, y otras aún más importantes hacia uno mismo, como el pensar, el sentir, el realizar, el desear, el querer… el elegir. Maravillosas rutinas y monotonías, que sin las cuales no seríamos nada, y me entristece reconocer, cómo algunos no lo pueden ver y lo dan todo por hecho, esos los aburridos… que se han perdido a sí mismos.

Pregunte usted al enfermo que ha perdido la salud, al que ha perdido el amor, al que ha perdido a un ser querido, al que ha perdido su trabajo; pregunte también, si no sería capaz de darlo todo, por recuperar esa rutina y esa monotonía de volver a sentirse bien, a compartir y dedicarse a los suyos, a abrazar o siquiera poder ver a sus seres queridos otra vez… o si no daría todo por volver a su trabajo. Puedo asegurarle, que si alguien tuviese ese minuto de recuperación… las primeras palabras que eliminaría de su vocabulario serían rutina, monotonía y aburrimiento.

Al final y como siempre, usted elige, pero si elige el aburrimiento, estará confirmando el desamor hacia usted mismo y hacia la vida y… peor aún, confirmando la perdida absoluta de pasión y… quien carece de pasión carece de verdaderos motivos para vivir.

Permítame decirle, que para mí, el aburrimiento debería de estar prohibido, simplemente porque las personas que se aburren son incapaces de valorarse y valorar la vida, son incapaces de mirar objetivamente la realidad, son incapaces de enamorarse, de apasionarse, son incapaces de cambiar, de reconocer sus errores, de reír y reírse de sí mismos, son incapaces de compartir, de dar, de disfrutar, son incapaces de puntualizar objetivos, de generar estrategias… son incapaces de priorizar, de simplificar, de visualizar, de imaginar… de comprometerse.

El aburrido es incapaz y soberbio. El que se aburre refleja una gran falta de amor propio, amor por la vida, amor por lo que se tiene y amor por lo que se quiere y aún no se ha alcanzado… es increíble que las personas se den el lujo de aburrirse y considerar su vida como un círculo rutinario y monótono… y es más increíble aún, que a sabiendas de sentir eso, insistan en continuar ahí, así… instalados en una lacónica insatisfacción… Y sí, cada día hay más gente que se aburre, que se cansa de hacer siempre lo mismo… y créame que, a veces, hasta los comprendo, imagínese por un momento, como se puede vivir desprovisto de toda pasión y envuelto en una vida construida con base en decisiones erróneas y además siendo incapaces de cambiar ese destino que ellos mismos han labrado sin por lo visto, ningún objeto.

Allá ellos los aburridos, que no se han querido dar cuenta que la vida la elige uno y que por eso se necesita poner atención, sentido y gusto en cada elección, allá ellos que le han quitado la pasión a cada pensamiento, a cada sentimiento, a cada deseo, allá ellos que intentan buscar fuera lo que está dentro, allá ellos que no pueden mirar más allá de su ego y de sus miserables y vanas necesidades de satisfacer su profunda y propia insatisfacción.

Por eso hoy le invito a elegir sus rutinas y sus monotonías, siempre, a partir de sus pasiones, créame hay cosas en la vida que necesitan ser estables y permanentes para poder avanzar, crecer y evolucionar, elija bien cada una de ellas y su vida será lo más cercano a lo que siempre ha deseado y, puede ser, que incluso se sorprenda… porque la vida eso tiene para quienes saben valorarla, elija bien esas cosas que necesita sean estables en su vida y cerciórese de que le enamoren, le apasionen y sean su mejor y mayor motivo.

Fuente: entornointeligente.com

A la página de categoría

Loading...