La historia poco conocida del Huáscar

8 de octubre de 2017 09:33 AM

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El Monitor Huáscar pasó a la posteridad por su heroica y desigual defensa del mar peruano durante la Guerra del Pacífico y como tumba heroica del Almirante Miguel Grau Seminario. Sin embargo, por aquellos años el Huáscar ya tenía una fama ganada por otros acontecimientos en la accidentada historia del Perú republicano.

Todo empezó el 12 de agosto de 1864 cuando el capitán de Navío José María Salcedo firmó un contrato de construcción con la naviera inglesa Astilleros Laird & Brothers. El costo fue de 71 mil libras esterlinas (sin incluir los cañones) y la nave estuvo terminada dos años después. Perú y Chile eran aliados contra los afanes españoles por recuperar sus antiguas colonias.

Estas naves fueron estrenadas durante la Guerra Civil norteamericana. Eran embarcaciones fluviales por su poco “calado” (profundidad de la parte sumergida de una embarcación) y buen blindaje. Ostentaba además una sola torreta instalada casi en la proa y armada con dos poderosos cañones. Demostraron su poder no solo en los ríos sino también en los combates cercanos a las costas donde la escasa profundidad ponía en riesgo de encallar a otro tipo de naves de guerra. Una de estas naves fue bautizada US Monitor y el nombre quedó como marca registrada.

Otra ventaja de un monitor es que usaba motor accionado a vapor (en calderas de carbón) y navegaba también como velero. Era una nave veloz y de fácil maniobrabilidad y tenía un espolón al estilo de los antiguos tirremes griegos, fenicios o romanos con el que perforaban el casco de la nave rival. En combate, un monitor era todo un dolor de cabeza para el rival pues su cubierta apenas era perceptible de su línea de flotación convirtiéndose en un blanco difícil de impactar.

En enero de 1866, el Huáscar zarpó de Inglaterra rumbo al Perú escoltado por el BAP Independencia. No existía el Canal de Panamá así que tenían que cruzar el Atlántico hasta el Estrecho de Magallanes y de ahí hasta el Callao.

Pero el viaje fue de lo más accidentado. Primero fue un temporal que los obligó a anclar en un puerto francés donde se produjo un conato de amotinamiento que dejó varios tripulantes ingleses heridos de bala. Al parecer, el capitán Salcedo no era muy querido por la tripulación y se llevaba peor con el comandante del BAP Independencia.

Zarparon del puerto francés y cuando cruzaban el Atlántico el Huáscar chocó con el Independencia y se vieron obligados a reparar la nave en Río de Jainero, donde Salcedo recibió una dura reprimenda del embajador peruano. Lo peor, empero, fue que mientras reparaban el monitor en puerto un astillero carioca desertaron 20 tripulantes.

Cuando llegaron al estrecho de Magallanes fueron escoltados por una nave de guerra de los Estados Unidos y anclaron en Valparaíso donde Salcedo y su plana mayor fueron destituidos. Allá llegó la noticia de la derrota española en el combate del Dos de mayo de 1866. En Chile, el Huáscar fue incluido en una escuadra aliada peruano-chilena, capitaneada por oficiales estadounidenses, para enfrentar a la armada española. Estados Unidos se proyectaba como imperio y estaba dispuesto a arrasar con toda influencia española. Tardaron varios meses en zarpar de Valparaíso y el Huáscar llegó al Callao recién en enero de 1868. Para variar, el Perú estaba enfrascado en otra guerra civil y el nuevo presidente, Pedro Diez-Canseco, nombró al entonces capitán de fragata, Miguel Grau Seminario, como líder del Huáscar.

Años después, en 1877 Nicolás de Piérola se rebela contra el Gobierno de Mariano Ignacio Prado y captura el Monitor Huáscar. El Califa ordenó desembarcar a toda la tripulación inglesa y zarpó del Callao con una tripulación sin experiencia de guerra naval. Varias naves de la armada británica que se encontraban frente a las costas peruanas fueron solicitadas por Prado para interceptar y capturar a Huáscar y detener a Piérola. Se produjeron dos combates. El más célebre fue el de Pacocha, donde el Huáscar no solo evadió los ataques de la orgullosa flota inglesa –la más poderosa de su época– sino que también repelió el ataque y si no logró hundir a los británicos fue por la escasa experiencia de sus cañoneros. La noticia dio la vuelta al mundo. El New York Times publicó una crónica con el titular “Pirata peruana a bordo de un monitor humilló a la flota inglesa”. Otro detalle importante es que el Huáscar también logró evadir a los estrenados torpedos autopropulsados. Un monitor salido de astilleros ingleses soportó el ataque de poderosas naves inglesas. Piérola ganó fama con su hazaña y mereció valses y polcas en honor a su aventura marina con el Huáscar. Sin embargo, esto quedó en nada pues no logró convencer a otras naves de la armada peruana para unirse a su revolución.

El combate de Pacocha también remeció al Almirantazgo británico, quienes decidieron modificar sus naves de guerra y sus estrategias tras la humillación recibida frente a las costas peruanas. Dos años después estalló la Guerra del Pacífico y fue entonces cuando el almirante Miguel Grau capitaneando el monitor Huáscar humilló a la poderosa flota chilena. Y es en el combate de Iquique, en mayo de 1879, cuando se produjo la muerte del comandante chileno Arturo Prat. Meses después, el 8 de octubre de 1879, se produjo el combate donde se inmoló el almirante Miguel Grau.

Los chilenos lograron reflotar el monitor y lo pusieron a su servicio durante la guerra. El Huáscar participó en el sitio de Arica donde su comandante, Manuel Thomson, ordenó lucir al Huáscar con una enorme bandera chilena mientras bombardeaba el fuerte peruano. Le salió al frente el también monitor Manco Cápac y logró impactar al Huáscar con varios proyectiles. Uno de ellos mató a Thomson.

Hoy en día el Monitor Huáscar se exhibe en el puerto chileno de Talcahuano como un museo flotante. En una de sus salas se exhiben los retratos de Arturo Prat, Miguel Grau y Carlos Thomson. Juntos. La última aventura del Huáscar fue mantenerse a flote durante el tsunami que afectó las costas chilenas en el 2010.

Fuente: larepublica.pe

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